domingo, 15 de marzo de 2026

ESQUINA DE LOS ACENTOS 26 / Nuria Fuster (1978)

Nuria Fuster, (Alcoi 1978), se declara admiradora de la obra de Oteiza porque le descubre una manera de ver y de analizar el espacio escultórico, a partir del estudio del cubo, de las cajas metafísicas. Encuentra en los hitos de la historia del arte muchos motivos a reconsiderar, como demuestra en claros homenajes a Miguel Ángel, con su Pieta, o a Don Quijote, con instalaciones como Don Quijote también esculpió el aire. Una comprensión que desarrolla introduciendo otros principios de análisis con los que autores como Joseph Beuys producirán la gran revolución conceptual en la escultura y en instalación del siglo XX. Reinhard Mucha, George Herold, serán algunos de los referentes cercanos de Nuria en su manera de observar, sobre todo, los objetos, los muebles, los espacios habitables, elementos identitarios de la sociedad contemporánea que introduce en un diálogo y contraste de significados. Residuos ampliamente reconocidos por su ambigüedad, descontextualizados, en contraste con otros elementos plásticos: pintura, collage, objetos.... Nuria realiza una búsqueda de materiales y formas plásticas con las que se siente involucrada, para configurar una visión del espacio y de la instalación. Se centra en el diálogo que establecen las formas en el espacio, a través del color, lo textural y lo visual, que se intercomunican, rompiendo la lectura establecida y promoviendo otros significados plenamente artísticos, en cuanto a la reflexión del espacio escultórico. La combinación de materiales es fundamental para provocar estas sinergias, para crear los silencios y diálogos internos que son el resultado de ese modelo de construcción, de intervención. Sin duda, la escultura se basa más en la intervención, en la instalación, en cuanto a la manera en la que la visión del espacio se concreta, se define. La experiencia de la concepción de la escultura crea el escenario ideal para unir sus propias elaboraciones que dan origen a esas imágenes de territorios múltiples que son su experiencia plástica y creativa. En Blow Up, Nuria nos plantea un debate sobre cómo el aire puede ser el protagonista del volumen, uno de los campos de experimentación de la escultura formal del siglo XX, también el hueco como espacio, el aire como significación de ese espacio, como acción transformadora. La obra de Nuria nos propone que cada uno trate de encontrar su propio significado, que cada espectador se planteé lo que es el espacio, el volumen, la escultura. Una aventura conceptual e intelectual, sensitiva, en la que participan todos los elementos necesarios para formarnos un criterio de lo que es la vida, nuestra vida. HOJA DE SALA El espacio del cubo es el espacio a través del cual la humanidad se relaciona con la naturaleza. Se busca la construcción de un espacio lógico para tomar una cierta distancia sobre la naturaleza, para defenderse de ella pero también para contemplarla. La naturaleza es un campo de imágenes infinito, es el primer campo de investigación, pero por si misma es violenta con el ser humano. Duraríamos segundos en el polo o en el desierto sin la protección adecuada. El cubo es una construcción intelectual del espacio, que permite jugar, establecer relaciones en el análisis de sus caras, proporciones, en la visión del espacio que conforma, su interior, exterior. Con el cubo se establecen los espacios para el arte, cuyas connotaciones Oteiza descubre al mundo en su simplicidad y complejidad abstracta, de ahí su importancia capital. Recrear el cubo como un espacio para el arte. El Minimalismo, la arquitectura ha desarrollado toda una visión del espacio escultórico, significando la pureza del cubo. Pero la escultura también recrea un espacio amplio el cual puede contener otros mensajes y otras formas de interpretar las relaciones que creamos con nuestro entorno material, el registro y la incorporación de los procesos de construcción de este entorno social, funcional…. La escultura estaba estancada en una mera imagen especulativa del volumen. Inmersa en esa especie de duelo entre la concepción clásica, Rodin, Clará, Brancusi, Henry Moore. La abstracción geométrica de Vangoterloo, David Smith, Newman, en este nuevo análisis del espacio del cubo abre las puertas a otra investigación. Desde Picasso, Swichters, los combine painting de Rauschenberg, Duchamp, se descontextualizan los objetos. Se establece una relación con los objetos y con la pintura, la visión de la superficie plana, de las superficies que crean un espacio. En esa batalla que supone este conglomerado que la escultura ha ido haciendo durante el siglo XX, en la que se cuestiona el concepto del volumen clásico, la geometría, lo mínimal, el collage como nuevo paradigma, la instalación cobra un protagonismo real. Hoy en día, la reflexión escultórica pasa por la instalación. La instalación tiene que ver con el mundo actual, con la combinación de diferentes elementos extraídos de la sociedad en un espacio, en el cual establecer relaciones formales y conceptuales que cuestionan y significan lo aprendido. El pensamiento es una escultura, diría Beuys, en su reflexión sobre el arte y la sociedad, en esa confrontación con la realidad alemana de posguerra, con un sentido curativo del arte. Beuys coge los muebles, los materiales, los fluidos que tienen una transmisión, un significado, desde la cera al cobre, como protectores, conductores de energía, los símbolos de su cultura, de su infancia, el collage que construye la cultura contemporánea. Una artista como Nuria Fuster surge de esta confluencia de conceptos de la escultura contemporánea, con una sensibilidad propia. No es baladí el que Nuria sea alcoyana, su sensibilidad hacia las telas, materiales, hacia las máquinas industriales, los procesos de elaboración, y su reflejo en la vida cotidiana, en la configuración del espacio urbano, familiar, algo que ha vivido de cerca y ha visualizado, la lleva a hacer revivir todo ese material no artístico para convertirlo en artístico, ese es su trabajo. De ahí que pueda retirar de un almacén de desguaces, de material de deshecho, de derribo, determinadas piezas para incluirlas en una instalación artística. Pero todo lo que hace es un proceso de conocimiento en el que se puede seguir un hilo conductor desde Picasso, las vanguardias rusas, el neoplasticismo, el collage, con un principio básico de descontextualizar en el espacio abstracto de la escultura para crear nuevas relaciones, cuestionar lo establecido sobre la concepción y la funcionalidad de una materia, de un fluido. El aire puede ser escultor, el accidente, la visión de la belleza en el diseño industrial, pueden ser elementos de un espacio y de una relación escultórica. La labor de la artista es la de reelaborar el mundo que se le ha legado. Interpretar, cuestionar la tradición, el arte, el pensamiento. Y Nuria está en esa línea de reelaboración del mundo, de su mundo, para lo que hace falta mucho conocimiento. Pues si no sabes descubrir el hilo del arte solo te limitas a copiar sus formas. Y el arte como la vida requiere una gran implicación. Todo arte es biografía..... fuente-https://www.arteultimo.org/nuriafuster

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